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Renacer

Cuando mi familia se redujo en uno, creció en cientos. La muerte de Carlos me cambio de maneras que ni siquiera imagino. Reconozco que he entrenado a mis hijos para cambiar el mundo, cada uno por su lado, en Carlos alimente su gusto por la mitología y el mundo metafísico de símbolos, fomenté su espíritu científico y fui un observador respetuoso de su curiosidad por la magia. Lo entrenamos en talleres de participación ciudadana y aplicando encuestas desde los diez años. Nunca se olvidaba de darme su reporte urbano cuando venía a verme, y cuando vivía en CDMX, era mi oreja y ojos, en marchas y mítines, tomaba notas y me hacia reportes. En él deposite el encargo generacional de cambiar el mundo, yo me sacudí la responsabilidad del cambio, porque no se pudo, mi generación no dio el ancho, pero lo crie para pasarle la estafeta, que me pasaron mis padres y viene de mis abuelos: "cambia el mundo". Su cuerpo blanco y frio, borro todo futuro, su ausencia llenó todos los huecos y reven...

Ver

 Ver El dolor nos ciega, nos engaña la mirada, vemos sombras y amenazas en cada pasó, nos estrangula el corazón y nos pierde la mente. Ante el dolor escapo, sólo para ir a su encuentro. Pero la ceguera momentánea, la obscuridad más total me permite ver brillos que antes no estaban, líneas de colores, puntos brillantes en el mapa negro dentro de mi cráneo, ya no necesito trazarlo con plumas de colores metálico. La obscuridad total nos regala el brillo de las estrellas que no vemos mientras reímos, en la media noche del alma, aparecen puntos brillantes y caminos entre ellos, todos conmigo y cada chat me conecta a un cosmos de estrellas entrelazadas. Siento su amor y su luz brilla en los ojos que miran pa´dentro. Los puntitos son mi guía para salir, como los antiguos marineros sus luces me indican el camino, para cuando me decida a salir de esta noche, que me oculta; la cama, los tubos, el ruido mecánico y los ojos cerrados de Ca. Estoy negado y esperanzado, pero no perdido, se donde ...

Honrar

 Querido Gato, te escribo por que me es más fácil escribirte a ti que se que me comprendes, yo he calibrado tú mente, se cómo funciona y tú sabes cómo pienso. También te escribo porque has sido el amigo de Ca por más tiempo y eres su No hermano, tanto como eres mi No hijo. Ahora que Ca esta tan grave debatiéndose entre la vida y la muerte, me siento morir, el alma se me encoje y el dolor se permea en cada poro y cada gesto. Simplemente pensar en que nos deja, me desahucia. En compensación, el amor de todos mis amigos me sostiene, sus palabras, sus oraciones y el amor que nos tienen es una gran fuerza para no dejarse llevar por la tristeza y la depresión. Pero nada es suficiente frente a la tragedia, sigo resbalando por barrancas de tristeza. Pero algo cambio ayer, al fondo de la depresión había una luz de entendimiento, al fin del camino que no lleva a ninguna parte, estaba ese Carlos que tu conoces, ese loco por la mitología, ese curioso incansable, ese brujo empírico, ese escor...